Cómo abordar la disminución del consumo de vino en Chile: El desafío del canal Horeca y el potencial del enoturismo urbano y rural
Es evidente que la disminución en el consumo de vino es una tendencia global. En Chile, aunque se están tomando diversas medidas, estas siguen siendo insuficientes. Las nuevas generaciones no solo consumen menos alcohol, sino que también buscan tipos de experiencias diferentes. En este contexto, asociaciones gremiales, cooperativas vinícolas y viñas independientes han desplegado estrategias innovadoras a través del enoturismo y las ferias de vino; sin embargo, aún se requiere un esfuerzo más sólido por parte del canal Horeca (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías).
Uno de los factores más críticos es el alto costo de entrada a los restaurantes más emblemáticos, espacios donde se produce un consumo significativo y donde se espera visibilidad de marca. Los acuerdos comerciales, los altos márgenes y las condiciones de distribución incrementan significativamente el precio final de una botella. Esto crea un círculo vicioso: el vino se vuelve prohibitivamente caro para los consumidores, la rotación disminuye y estos espacios —históricamente los principales centros de educación y promoción del vino— se debilitan.
La falta de capacitación técnica
Sumado a lo anterior, se ha producido un marcado descenso en la capacitación dentro de los restaurantes. En años anteriores, era común que enólogos, sommeliers o representantes de las viñas visitaran los establecimientos para capacitar a los equipos de servicio sobre variedades de uva, regiones y estilos. Hoy, esta realidad se ha desvanecido en ciudades como Santiago, Valparaíso, La Serena, Coquimbo y Viña del Mar, persistiendo solo de manera esporádica en algunas zonas.
«Debido a los altos costos comerciales y a los cambios en las estrategias de marketing, estas actividades prácticamente han desaparecido en regiones. La dificultad de coordinar los presupuestos promocionales con la disponibilidad de especialistas, sumada a la falta de motivación de algunos dueños de restaurantes por fidelizar clientes a través de nuevas marcas, ha llevado a una concentración excesiva de etiquetas en las cartas de vinos», afirma Maximiliano Morales, especialista en vinos y piscos.
Enoturismo Urbano: Un rayo de esperanza
Para la mayoría de los productores de vino, la esperanza reside en el auge de las ferias de vino independientes. Estos eventos han complementado las exhibiciones tradicionales, dejando la impresión de que, aunque están creciendo, todavía no son suficientes para satisfacer la demanda de conocimiento existente.
Hemos sido testigos del renacimiento de barrios gastronómicos gracias a estas iniciativas, las cuales han fortalecido el enoturismo urbano y han permitido que el vino recupere su lugar en la conversación cotidiana de la ciudad. El desafío ahora es integrar estas experiencias con un canal Horeca más abierto y bien capacitado, capaz de cautivar nuevamente a los consumidores.
Con el objetivo de impulsar el consumo de vinos de nicho y acercar la cultura del vino al público, AndesWines.com anunció el lanzamiento del “Urban Wine Tour”. Esta innovadora propuesta de enoturismo se centra en Santiago, Ñuñoa, Las Condes, Providencia, Valparaíso, Coquimbo y La Serena. La iniciativa ofrece una experiencia guiada que rompe con el modelo tradicional de visita a viñedos, enfocándose en recorrer ferias de vinos independientes y grandes eventos donde los visitantes pueden degustar la mayoría de los vinos Premium y Ultra-Premium de Chile, además de realizar catas en bares de vinos en diferentes zonas de la ciudad de Santiago.
Enoturismo Rural
Por otro lado, el gobierno chileno —a través de diversas agencias de innovación— apoya directamente el desarrollo del enoturismo rural, empoderando a fincas familiares y rescatando variedades de uva ancestrales. Este esfuerzo se extiende desde Arica y Parinacota hasta Chile Chico en la Patagonia, donde se pueden encontrar viñedos con edades comprendidas entre los 50, 100 e incluso 150 años.
Entre las experiencias más solicitadas se encuentra el Ancestral Cabernet Sauvignon Tour, un viaje que recorre más de 1.000 kilómetros. La ruta atraviesa los valles de Maipo, Aconcagua (Región de Valparaíso), Cachapoal (Región de O’Higgins), Maule e Itata (Región de Ñuble), iniciativa liderada por el Ingeniero Agronomo, Maximiliano Morales de AndesWines.com
El tour culmina en Viña Tierra Firme, cerca del río Laja en el terroir de San Rosendo, ubicado en la Región del Biobío. Esta zona histórica se sitúa en la estratégica confluencia donde el río Laja desemboca en el río Biobío, donde se encuentran los viñedos de mas de 150 anos de Cabernet Sauvignon.
Articulo publicado en Ingles en WineBusiness.com https://www.winebusiness.com/news/article/316169
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